EL TIO MANUEL…

En Las Grullas Margen Derecha se corre todavía la leyenda de cuando El diablo se le apareció al tio Manuel…

Mi tío era miembro fundador de ese núcleo agrario. De corazón noble, muy responsable con la familia, tenia un grave defecto. Su adicción a la bebida. Por eso era costumbre verlo trasladarse a caballo a Higuera de Zaragoza, cuando funcionaba la zona de tolerancia, mas conocida como Río Verde.

Ahí en ese lugar ocurrió allá por los años sesenta la trágica muerte de una hetaira, llamada la “Pluma Blanca. Era una joven mujer, de singular belleza, muy asediada por la clientela de ese lupanar.

Fue uno de sus enamorados, hombre bragado y apasionado por un amor que no era correspondido, quien luego de agria discusión con su amada, subió a su caballo y le disparó, cayendo ésta al suelo con un balazo en la meritita frente.

El asesino huyó y no se volvió a saber de él hasta muchos años después, cuando el delito había prescrito. La noticia de ese hecho sangriento acaparó los titulares de los periódicos de la época. Lo cierto es que aquel asiduo cliente del sector rojo , fue protagonista de una historia de terror, de un caso espeluznante que hasta el mas valeroso se le pondría los pelos de punta.

Resulta que una noche, de sepulcral silencio, en la que extrañamente no se oía el canto de los grillos, el tío emprendió el camino de regreso. Tenia que recorrer, en medio de espeso monte, una distancia de ocho kilómetros.

Solo a un loco se le ocurriría hacer ese recorrido a medianoche y menos cuando se contaba que en una casona derruida, que habitaron unos alemanes , ubicada en el predio Bajonea, era refugio de satán.

El viejo era cabrón. Decía que tales versiones eran pendejadas,que el diablo no existía mas que en las mentes perversas quienes manejan sectas religiosas. para tener sometida a los creyentes.

Así, tarareando viejas canciones, derrochando valor, se fue adentrando en el monte y cuando llegaba a la casona en ruinas escuchó entonces el trotar de un corcel, que se le fue acercando, hasta atravesarsele, El brioso corcel no dejaba de trotar y de relinchar, mientras se oía sonar las espuelas del jinete.

Aterido de miedo observó que se trataba del mismo diablo, pues de aquel caballo y del jinete solo pudo ver de sus ojos emanando una extraña luz..

De pronto aquella figura fantasmal desapareció. Luego volvió la calma.

El Tio Manuel se lleno de pánico y tembloroso, emprendió la marcha a todo galope.

Al llegar a su casa contó lo que le había pasado, No pudo dormir esa noche, ni las siguientes, Una rara enfermedad lo postró en cama. Por supuesto ya no volvió a beber.

Murió años después sin haber superado aquella espantosa experiencia, que lo marcó para toda la vida….

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